domingo, 13 de enero de 2019

El Castaño Santo de Istán en peligro

El pasado 31 de octubre de 2017, la Comisión de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía aprobaba la propuesta del Grupo Parlamentario de Izquierda Unida LV-CA para que el Castaño Santo de Istán fuese declarado Monumento Natural de Andalucía. Esta declaración de urgencia tenía su especial  importancia dado que el más longevo árbol del traspais montañoso de la Costa del Sol requería una intervención diligente para su saneamiento, vallado perimetral y el tratamiento de su afección por la avispilla del castaño, ante el grave estado en que se encontraba. Catorce meses después de este acuerdo político andaluz, la situación de desprotección del castaño sigue igual y sus afecciones han empeorado aún más.
Si bien el árbol está afectado por la avispilla del castaño (Dryocosmus kuriphilus), la pérdida de tierra en su entorno durante décadas con la consiguiente exposición al aire de sus raices, la falta de un mantenimiento necesario acorde a su edad (algunas fuentes lo datan en 800 años de antigüedad) y  las afecciones por las numerosas visitas que recibe que no dudan en subir a las ramas para sacar la fotografía que estiman de rigor, han tenido como consecuencia su decadente situación actual.
Distintos colectivos sociales llevan un tiempo alertando sobre el mal estado del Castaño Santo. Existe en la Plataforma Change.org una iniciativa lanzada en agosto de 2017 que exige a la administración medidas de protección para este patrimonio natural, una campaña que lleva recogidas más de 11.000 firmas. Por otra parte, el grupo de Patrimonio Etnológico y Natural de la asociación vecinal Istán Ahora ha realizado en diciembre de 2018 una actividad de senderismo para llamar la atención sobre la pasividad de la administración andaluza en relación a los acuerdos aprobados por sus diputados en octubre de 2017.
Desde la Plataforma Sierra Bermeja Parque Nacional nos sumamos a estas llamadas de atención a la administración andaluza, para que realice las medidas aprobadas por el Parlamento andaluz para la conservación de este popular árbol, tan arraigado en la cultura inmaterial costasoleña, por ser un importante testigo de nuestra Historia, porque moralmente es nuestra obligación conservarlo para las generaciones futuras y porque así fue aprobado por los representantes políticos en la pasada legislatura.
Este monumental ejemplar de castaño (Castanea sativa), cuyo tronco mide 14 metros de circunferencia y tiene una copa de más de 27 metros de diámetro, está situado en término municipal de Istán, en la vertiente este de la sierra de las Apretaderas, a 700 msnm. Crece sobre suelos de gnesises granitoides y micaesquistos de la cuenca del arroyo Hoyo del Bote, pero está integrado en las peridotitas del macizo ultramáfico de Sierra Bermeja, que lo enmarcan paisajísticamente. Su larga historia está asociada a la de la alquería de Arboto, uno de los poblados andalusíes situados más al norte de la Tierra de Marbella.
Parte de la leyenda asociada al Castaño Santo relaciona el sobrenombre de este árbol con un posible episodio histórico por el que “á su sombra se dijo una misa de campaña cuando fueron expulsados los moros de Sierra del Real”, topónimo Sierra del Real posterior a este hecho histórico de la expulsión pues, en el siglo XVI, se cita la montaña a finales de la Edad Media como la Sierra de Arboto

jueves, 3 de enero de 2019

Misteriosos círculos en un bosque japonés

Esta curiosa distribución arbórea, que podemos ver en Google Maps perfectamente, se haya en la prefectura de Miyazaki (en el bosque de Kita Town, Nichinan), al sur del país. Son conjuntos de cedros japoneses (Cryptomeria japonica, conocidos también como sugi) que han crecido formando círculos concéntricos, como hemos dicho ya de manera completamente controlada y nada de azar.

Lo que sabemos por un informe que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Materia forestal es que estos círculos de árboles japoneses son, en realidad, un experimiento de ingeniería forestal que el gobierno japonés llevó a cabo hace casi 50 años, en 1973.
Tenía como objetivo estudiar si la distancia entre los árboles influye en su crecimiento. Para ello plantaron diez círculos concéntricos de cedros japoneses. Cada árbol esta orientado diez grados adicionales, con respecto a su contiguo.
Como se puede ver en las fotos, el experimiento confirma lo que quería probar: que, en efecto, la distancia entre árboles afecta a su crecimiento. Los árboles situados en los círculos interiores han crecido mucho menos que los que están en los círculos externos, porque están más concentrados y tienen menos espacio y, por tanto, menos nutrientes y menos luz del sol.
La diferencia de altura entre los arboles de los círculos internos y externos llega a alcanzar los 5.3 metros.

Concretamente se inició en 1973, recurriendo a un espacio designado para ingeniería forestal. Lo que hicieron es plantar sugi en diez círculos concéntricos con 10 grados de radiación, lo cual podemos ver ahora gracias a las fotos aéreas y los ojos que Google tiene puestos en todo el planeta.

Es precioso, pero... ¿Para qué? Lo que de momento se ha concluido de este experimento es que el crecimiento de los árboles se ha dado de forma convexa, espaciándose en el bosque y dando que pensar que el espaciado tiene un efecto en su desarrollo, como se pensaba. De hecho, un documento recuperado por el sitio web Spoon & Tamago explica que el proyecto estaba destinado para ser retirados tras cinco años, pero el conjunto se mantiene hasta la fecha, incluso con planes del gobierno japonés para proteger su existencia dado el interés.