lunes, 6 de febrero de 2017

Titanes caídos

Ya sea por tormentas, incendios o incluso vándalos, algunos de los más preciados monumentos naturales del mundo ya no están. Más recientemente, el Pioneer Cabin Tree, también conocido como "el árbol que puedes atravesar en coche", fue derribado por una enorme tormenta, el 8 de enero de 2017. Hacemos un repaso a otros monumentos naturales que han sido destruidos.


La nieve cubre parcialmente en árbol caído en el Calaveras Big Trees State Park el 9 de enero de 2017, en Arnold, California.


El secuoya Pioneer Cabin Sequoia Tree, que fue perforado en la década de 1880, antes de colapsar.

viernes, 27 de enero de 2017

Así miman al olivo más grande de España

Plantado en el año 314, bajo el emperador romano Constantino, con 1.702 años y 10,2 metros de circunferencia es el olivo más grande de España.

El sol se pone y decenas de majestuosos árboles proyectan sus sombras sobre la tierra ocre del Levante español. Son olivos milenarios, que hay que proteger de la codicia de comerciantes sin escrúpulos que los arrancan de la tierra en aras de un buen negocio.

Amador Peset Celma, de 37 años, ataviado con un chaleco verde y botas de senderismo, se baja de un 4x4 destartalado y atraviesa el campo a toda velocidad. Se detiene ante un olivo inmenso, que parece desafiar el viento frío.


"Estás posiblemente delante del olivo más grande del mundo, de 10,2 metros de circunferencia", dice con orgullo.

Los diez metros corresponden a más de mil años de historia, según la dendrometría, la ciencia de la medición de la edad de los árboles.

Peset, hijo de agricultores, cuida 106 "monumentos" como éste. Limpia minuciosamente sus enrevesadas ramas y elimina las malas hierbas que chupan su savia como vampiros. Sin intervención humana, "el olivo se muere porque todas las malas hierbas van comiendo, van comiendo hasta que lo secan y lo matan", cuenta al describir la fascinante alianza entre estos árboles y sus cuidadores.

El agricultor Joan Porta, de 75 años, explica que hasta hace unos años estos olivos solían terminar en forma de leña destinada a las granjas.

"Ahora te das cuenta que son árboles de mil años, ¡son únicos!", exclama, mientras observa con cariño al monarca de estos campos familiares, el olivo "La Farga del Arión".

El árbol tiene 1.702 años, según un estudio de la Universidad Politécnica de Madrid. Fue plantado en el año 314, bajo el emperador romano Constantino. Los olivos, sembrados en España por griegos y romanos, cubren unos 2,5 millones de hectáreas en este país, un cuarto del total a nivel mundial.

viernes, 13 de enero de 2017

Haya arqueóloga

Un haya de unos 210 años de antigüedad se desplomó el pasado invierno y entre sus raíces aparecieron los despojos de un individuo que falleció hace casi mil años.













El pasado invierno, una fuerte tormenta golpeó la localidad de Collooney, situada al noroeste de Irlanda y de algo más de mil habitantes. Tan impetuosa debió de ser la tormenta que arrancó de cuajo un haya de unos 210 años de antigüedad. Entre sus raíces aparecieron unos restos esqueléticos que captaron el interés de los arqueólogos. "A medida que se desarrollaron las excavaciones quedó claro que se trataba de una situación inusual", explica la arqueóloga Marion Dowd en una nota de prensa. "La parte superior del esqueleto salió despedida hacia arriba junto con las raíces, mientras que los huesos de la parte inferior de las piernas permanecieron intactos en el suelo. Al desplomarse el árbol, el esqueleto se quebró en dos partes", añade Dowd, de los Servicios Arqueológicos de Sligo-Leitrim.












¿Fue una maniobra del destino o una casualidad de la naturaleza? La cuestión es que los huesos quedaron a disposición de los arqueólogos. Y los examinaron. El análisis de los huesos, a cargo de la osteoarqueóloga Linda Lynch, ha revelado que corresponden a un hombre de entre 17 y 20 años de edad. La datación por radiocarbono indica que el chico murió en el siglo XI ó XII, entre 1030 y 1200. Su altura era de 1,78 metros aproximadamente, por encima de la media de un individuo de época medieval. "Una afección leve en la columna vertebral sugiere que realizó trabajos físicos desde una edad temprana", expresa el comunicado.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Un vecino presentó una denuncia y después le cortaron un castaño centenario

Talan sin permiso un castaño centenario en Carballedo después de que su dueño denunciase cortas abusivas.

Los trabajos de limpieza de maleza que se llevan a cabo regularmente para mantener despejados los tendidos eléctricos han generado este año un considerable malestar en Carballedo. Vecinos de este municipio aseguran que el desbroce fue más agresivo que en otras ocasiones y que sobrepasó los límites que marca la ley. Uno de los afectados presentó este verano una denuncia por lo sucedido y poco más de un mes después la empresa contratada para llevar a cabo este trabajo volvió y le taló un castaño centenario de grandes dimensiones.

Este episodio se produjo en la parroquia de Castro, en un paraje con abundantes soutos de castaños que los vecinos conocen como Penedos da Bouzoá. El enorme tronco del castaño está todavía en el sitio en el que cayó. Su pie medía dos metros de diámetro y siete de circunferencia.

Junto a él, Miguel Suárez cuenta que él consiguió evitar que le pasase algo parecido a los castaños que tiene en un terreno cercano porque pudo plantarse frente a los operarios forestales. «Díxenlles que aquilo era un terreo privado e que non tiñan permiso para entrar», recuerda. Insistieron, pero se mantuvo en sus trece y amenazó con denunciarlos. Acabaron por marcharse sin entrar en su parcela. Suárez asegura que nadie recibió un aviso previo de que iban a empezar los desbroces ni una explicación de cómo iban a ser, que simplemente llegaron y entraron prácticamente donde quisieron, porque la mayoría de las propiedades están en manos de personas que ya no viven en la zona. Por ejemplo, el dueño del castaño centenario, un emigrante que cuando presentó la denuncia estaba pasando las vacaciones en Carballedo, pero cuando se lo talaron ya había vuelto su lugar habitual de residencia en Venezuela.

viernes, 9 de diciembre de 2016

Árboles luminosos

Árboles luminosos para sustituir las farolas en las calles de las ciudades


Cuenta la mitología budista que un día, alrededor del siglo V antes de nuestra era, Sidarta Gautama se sentó bajo una higuera una noche de luna llena y prometió no levantarse hasta alcanzar el Nirvana. Permaneció en la misma postura durante 49 días con sus noches. Cuando abrió los ojos se había convertido en un iluminado (un buda) y estaba tan agradecido a aquel “ficus religiosa” por haberle dado cobijo que permaneció una semana entera mirando sus ramas en señal de respeto y admiración. En el caso del Buda la luz llegó de su interior -una iluminación metafórica- pero Antony Evans, fundador de Glowing Plants, quiere que esa luz tenga una dimensión física y que provenga de las plantas.

La idea de conseguir que algunas especies vegetales brillen en la oscuridad no es nueva. En los años 80 ya se consiguió al introducir encimas luciferinas provenientes de luciérnagas en algunas plantas. Los resultados, aunque llamativos, fueron modestos: había que fotografiar a la planta con una exposición de ocho horas para apreciar una tenue luminiscencia. Más adelante, en 2010, investigadores de la universidad Stony Brook modificaron genéticamente una planta de tabaco al transplantarle algunos genes de una bacteria marina productora de luciferina. Lo novedoso en el proyecto que lidera Evans es que diseñan las secuencias de ADN en un ordenador con un software especial, y después lo imprimen para inyectarlo con una pistola de genes.

Cualquiera puede conseguir una de estas semillas milagrosas a través de la web de Glowing Plants y hacer crecer una planta luminosa en casa. Incluso, si se atreve, probar sus propios experimentos, puesto que el ADN creado es de código abierto y, por lo tanto, modificable. Antony Evans y sus socios insisten en que su proyecto es la solución a un mundo que consume recursos de forma enloquecida, lo que llevará a quebrar los límites del planeta. La propia Naturaleza, afirman, tiene la respuesta a través de la bioluminiscencia, puesto que es una energía limpia, renovable y sostenible.

“Estamos, afirma Evans, entrando en una era en la que diseñar un organismo biológico será tan fácil como diseñar una aplicación móvil” por eso confía en que sus plantas podrán, en pocos años, servir para eliminar las farolas en las ciudades y sustituirlas por árboles luminosos.
Fuente: Antony Evans, CEO y cofundador de Glowing Plant