sábado, 20 de junio de 2015

Los árboles de la Amazonía se adaptan a las sequías "inhalando" menos carbono

Científicos británicos han revelado que el ritmo con el que los árboles de la Amazonía "inhalan"  carbono a través de la fotosíntesis puede disminuir durante los periodos de sequía severa, según publica la revista "Nature". Por primera vez un equipo internacional de investigadores, encabezado por expertos de a Universidad inglesa de Oxford, ha proporcionado pruebas directas sobre esta caída del carbono. "Esta disminución en la captación de carbono no desciende las tasas de crecimiento (de las plantas perennes) pero provoca un aumento de las muertes de los árboles", dijo Christopher Doughty, de la Escuela de Geografía y Medio Ambiente de la Oxford.

Según Doughty, autor principal del estudio, "cuando los árboles mueren y se descomponen, las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera aumentan, lo que podría acelerar el cambio climático durante las sequías". Los científicos midieron las tasas de crecimiento y la fotosíntesis de los árboles en trece parcelas de la selva tropical en Brasil, Perú y Bolivia, y compararon los solares afectados por la fuerte sequía de 2010 con aquellos que no se vieron perjudicados.

Las parcelas que los científicos seleccionaron representaban las diversas condiciones climáticas y de suelo de la cuenca amazónica, medían una hectárea cada una y contenían entre 400 y 500 árboles. Durante tres años, los expertos pasaron varias semanas al mes en cada terreno para medir la tasa de crecimiento de cada árbol y el número de raíces pequeñas que habían crecido.

Se mantiene el crecimiento, pero mueren más árboles Los hallazgos explicaron que, si bien la tasa de fotosíntesis fue constante entre los árboles no afectados por la sequía, la tasa fotosintética de las seis parcelas afectadas por el tiempo seco se redujo significativamente. El estudio explica que es probable que esta situación haya dado lugar al aumento en el número de árboles que mueren en los años posteriores a los periodos de sequía. Este estudio internacional es el primer examen detallado a gran escala del ciclo completo del carbono observando el crecimiento y el metabolismo de las parcelas forestales de la cuenca del Amazonas.

 La Red Mundial de Vigilancia de Ecosistemas (GEM, en sus siglas en inglés) continuará vigilando de cerca los bosques tropicales de América, África y Asia durante las próximas décadas para determinar cómo se ven afectados por el cambio climático, según "Nature". "Sólo a través de la vigilancia minuciosa podemos entender las relaciones entre el cambio climático y la biosfera", subrayó YadvinderMalhi, coordinador del GEM.                  Fuente: 20 minutos

viernes, 12 de junio de 2015

El libro semilla

A pesar del aumento de los e-books, la mayoría de los libros para niños todavía se hacen de los árboles. Un nuevo libro de imágenes está diseñado como un simple recordatorio de ese hecho:cuando los niños terminan de leer una historia sobre una aventura en la selva, pueden plantar el libro en el suelo.


Finalmente, del libro brotará de nuevo en un mini-bosque de árboles. 

El libro llamado, ‘Mi Papá Estuvo en la Selva’, de una editorial de Buenos Aires, había estado a la venta por un tiempo en un formato estándar. Pero la editora quería rediseñarlo. 

“Tiene un mensaje entrañable en relación con el respeto que debemos a todos los seres vivos. Pero nos preguntábamos cómo tomar este mensaje incluso más profundo. Queríamos desarrollar una acción de comunicación de gran alcance con un peso metafórico", dijo Raquel Franco, directora de Pequeño Editor.

Cada página se imprime con tintas no tóxicas y se siembra con semillas de la jacaranda, un árbol originario de Argentina. “Es un árbol que proporciona una excelente sombra y ofrece una gran cantidad de oxígeno en el medio ambiente”, dice Franco. Antes de plantar el libro, los niños riegan la cubierta para ayudar a las semillas germinan, y luego lo deben dejar en un lugar soleado en el interior. Una vez que las semillas han germinado, el libro puede ir en un jardín o en la tierra al lado de una carretera o la acera.

miércoles, 3 de junio de 2015

Indecorosas y mortales iniciales

Seguramente cuando el rey Alfonso VIII de Castilla se encontraba planeando la batalla de las Navas de Tolosa durante su estancia en el Castillo de Burgos el roble que hoy emerge distinguido en el bosque situado junto a la granja de Las Mijaradas (Hurones) empezaba a despuntar. Más de 800 años calcula Juan Carlos Chicote que tiene este árbol imponente, cuyo tronco, en su base, mide más de seis metros de perímetro. Ha sobrevivido a batallas, a deforestaciones masivas, pero ahora está a punto de claudicar. ¿Por qué? Porque un ‘gracioso’, un desalmado sin ningún amor a la naturaleza, se le ocurrió, hace unos años, estampar su firma en la corteza. ¿Cómo? Practicando unas profundas hendiduras con una motosierra. Solo para que unas iniciales, una G y una M, dieran testimonio de su paso por este mundo, para dejar constancia de su ego indecoroso. Esos cortes, visibles desde la tierra de labor aledaña al bosque y que luego rellenó de pintura negra, y otro tajo aun más hondo que practicó en el lado opuesto están matando el ejemplar.


El roble está perdiendo la corteza, que parece más bien corcho ya en muchas partes, y varias ramas se están secando en las puntas, «debido a que está perdiendo riego periférico a consecuencia de la falta de savia suficiente provocada por los cortes», señala Chicote, bombero burgalés y un apasionado de la naturaleza. Vecino de Gamonal, desde niño ha frecuentado estos parajes y recuerda haber observado la presencia de gatos monteses, zorros y hasta lobos. En el siglo XV formaba parte de la masa forestal que constituía el cazadero de la realeza, que se extendía sin solución de continuidad hasta Camino Casa la Vega. Ahora mismo su titular es el Arzobispado -igual que de la granja- y quizás por ello este bosque tan singular se ha librado de las talas desde el siglo XVI, cuando la fábrica de pólvora del Castillo comenzó a demandar leña para producir el por entonces novedoso explosivo.

martes, 26 de mayo de 2015

Sólo Árboles participa en la acción "Mi blog es CO2 neutral"

Como parte de Green Galley este blog participa en la acción "Mi blog es CO2 neutral" para contrarrestar el impacto del mismo al cambio climático, promivida por la iniciativa "Pro-Tierra", iniciativa del portal de compras locales Ofertia.com en colaboración con la Fundación Apadrina un árbol que por cada blog participante en esta acción apadrina un árbol.

En Ofertia informan a los consumidores vía online y móvil sobre ofertas y productos de las tiendas a su alrededor. En Ofertia pueden acceder a catálogos de más que 12 sectores comerciales. La herramienta es muy útil para consumidores y además es eficiente y ecológica porque se reduce el volumen de papel que se gasta en los catálogos impresos.

¿Cuánto CO2 produce un blog?

Según un estudio del Dr. Alexander Wissner-Gross, un activista medio-ambiental y físico de Harvard, un blog produce por cada visita aproximadamente 0,02g de CO2. Supongamos que un blog tiene 15.000 visitas al mes, entonces produce unos 3,6 kg de CO2 por año. La producción de CO2 proviene sobretodo del consumo de electricidad, el uso de ordenadores, servidores y la refrigeración de estos.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Inventariar un bosque con láser

La spin-off de la Universidad de Valladolid föra forest technologies -se escribe así, en minúscula- elabora punteros inventarios forestales mediante la aplicación de la tecnología LiDAR. Una metodología que permite obtener datos más precisos y fiables de un terreno con menores costes y plazos de entrega.

Grosso modo, este sistema consiste en el uso de sensores láser colocados en un avión para obtener información del terreno que sobre vuelan (tecnología LiDAR), y en el posterior procesado de estos en fases posteriores, donde föra forest technologies aplica su conocimiento científico y los modelos estadísticos que han elaborado para culminar el inventario.

Paco Rodríguez e Iñigo Lizarralde, dos doctores ingenieros de montes por la Universidad de Lérida y la Universidad de Valladolid, son los responsables de esta compañía, que opera como extensión de la UVa y cuenta con dos sedes: una en Soria y otra en Barcelona.

Rodríguez explica en declaraciones a INNOVADORES que un inventario forestal es un proceso que consiste en averiguar qué hay en un determinado terreno. Es decir, se lleva a cabo para conocer aspectos de un terreno como el número de árboles que hay, las dimensiones que tienen, cuánto carbono hay o qué madera se puede obtener de ellos, entre otras variables.

Su tecnología ya se utiliza en Canadá, Estados Unidos y en países escandinavos. Se trata, en suma, de una especie de «control de stock» como el que se hace en cualquier industria, que supone «el primer eslabón de la cadena», porque para la gestión de un entorno forestal primero se debe saber qué hay en él.